Memoria
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A Nía la conocimos hace año y medio, en Goya; ella y Carlitos, el marido (al igual que otros tantos miembros de MEDEHS –Memoria, Derechos Humanos, Solidaridad-: el Ichi, Rogelio, y muchos más de los que cometo ahora el pecado de olvidar nombres), nos alojaron en su casa y nos hicieron la logística aquél octubre que viajamos para distribuir lo recaudado en el festival a beneficio de escuelas rurales que habíamos organizado en el Anfi. Carlos del Frade nos contactó con ellos cuando habíamos empezado a dudar de nuestros anteriores contactos y del destino de las cosas.
Nía es docente; sus modales son suaves y un poco se contraponen con la energía de sus ojos; pero lo que nunca nadie podría pensar es que hace 33 años intentó suicidarse arrojándose de cabeza contra una pared tras haber tomado considerable carrera.
“Podía soportar cualquier cosa, menos eso”, nos dijo anoche, en la casa de mi amiga La Negra. “Cualquier cosa” fueron la picana, los golpes, los simulacros de disparos con armas descargadas que le apuntaban a la cabeza. “Eso” era la amenaza de que la entregarían a todo un batallón como carne cruda a una manada de lobos si no hablaba, no delataba.
Nía estuvo detenida 5 meses; su delito había sido pensar diferente y querer hacer las cosas bien. Nía era docente del desaparecido Instituto Estrada, de Goya, cuyo rector fue un cura ligado con el movimiento de sacerdotes del tercer mundo.
Nía calló y sin embargo, durante años, el miedo hizo que aquellos por quienes había soportado el dolor le negaran el saludo en la calle. Nía era "la guerrillera" y andarle cerca era como condenarse a la hoguera. Nía era, cuando niña, la más temerosa; sin embargo, ni con todo ese dolor -incluído el físico de los golpes y las descargas- había podido llorar. "Y lo bien que me hubiera hecho".
Hoy, aunque le cuesta hablar de aquellos meses, apuesta por la memoria. Por eso, junto con otras compañeras docentes que pasaron por el mismo infierno, escribieron un libro con testimonios de los protagonistas de aquellos años: Educación y Represión en Goya durante la última dictadura. Nía vino para invitarnos y hacemos extensiva la invitación. El libro será presentado en los últimos días de marzo o primeros de abril, en Goya; luego en otras ciudades. Apenas nos confirmen las fechas, serán anunciadas aquí.





Pero como vos decias, a mi me sorprendió la fuerza, las ganas de luchar de esa gente y de seguir y de militar, y de apostar al cambio.
Como bien lo recalcó ella, hay que hablar de esto para que nunca más pase.